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La Arquitectura Técnica es una profesión con más de cinco siglos de historia, ya que recoge en ella las funciones de los antiguamente denominados “Aparejadores”, cuya presencia activa en las obras de edificación está ampliamente documentada desde el siglo XVI, e incluso hay referencias anteriores. Como generalista que conoce y aplica las técnicas al proceso constructivo, es una figura estrechamente emparentada con la de los Ingenieros Civiles que desarrollan esta función en otros países, especialmente de la Unión Europea, así como en Estados Unidos y Canadá.

Su intervención no se limita al diseño y aplicación de las técnicas constructivas, sino que ocupa un papel cada vez más preponderante en lo que es la gestión del proceso inmobiliario desarrollando cometidos tales como los de asesoramiento en la contratación y en la selección y compra de productos, materiales e instalaciones, o la obtención de autorizaciones y licencias administrativas. También la realización de estudios y programación financiera de una promoción, o el seguimiento del cumplimiento del contrato de obras y de los contratos de suministro.

A ello se suma una creciente intervención, en ocasiones impuesta por la normativa propia de las Administraciones en materia de programación y control de calidad, con todo lo que lleva implícito, y el hecho sobradamente conocido por las personas y entidades relacionadas con el sector en su vinculación y compromiso con la Seguridad y Salud de los trabajadores de la Construcción.

Por tanto, los profesionales de la Arquitectura Técnica son los profesionales expertos en edificación que incluyen los tradicionales aspectos de mediciones y valoraciones económicas de unidades de obra, consecuencia de la dirección de su ejecución, función esta última que constituye rasgo característico de la profesión. Son los únicos que conocen todo el proceso edificatorio, lo que les permite coordinar sus fases y aplicar de manera independiente los controles que garanticen su calidad, seguridad y sostenibilidad. Este conocimiento integral del ciclo de vida del edificio, el conocimiento del creciente proceso de industrialización que afecta a la actividad constructiva, son señales de identidad que se hacen aún más diferenciadoras con la “EXPERIENCIAACUMULADA EN EL EJERCICIO”.  

Por las características de la formación del arquitecto técnico, es también especialmente importante en el ámbito de las obras de rehabilitación, reparación y consolidación de edificios construidos y en las de adaptación, decoración y apertura de locales comerciales, que generalmente llevan además consigo la dirección de las propias obras, siempre en los términos establecidos en la vigente legislación.

Otras funciones, tales como las tasaciones y valoraciones inmobiliarias, el levantamiento de planos de solares y edificios, la elaboración de informes periciales y sobre el estado de conservación y uso de edificios construidos (I.E.E.), la realización de certificados de eficiencia energética (C.E.E.) de viviendas y locales y su registro, necesarios para la venta y alquiler de los mismos, la gestión de ayudas públicas que incluyen estudios previos de viabilidad, asesoramiento técnico a las Comunidades de Propietarios y Administradores de Fincas para el óptimo mantenimiento y actuaciones concretas sobre patologías en las edificaciones, etc., son servicios que, fruto de la versatilidad, y subrayando el carácter independiente y autónomo y la plena responsabilidad en el ejercicio profesional, también se ofrecen.

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